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10 cosas que odio en los restaurantes

8 September 2009 46 Comments Por: Mikel Iturriaga Imprimir artículo

restauranteHe pasado algunos de los mejores momentos de mi vida en restaurantes. He disfrutado como un enano comiendo en locales de todo precio y pelaje. Y por eso estaré eternamente agradecido a los buenos restauradores del mundo.

Sin embargo, la visita a un restaurante puede convertirse en una auténtica ladilla, que dirían en Venezuela. La falta de consideración con el cliente, la masificación y, sobre todo, la sofisticación y el rebuscamiento, logran que la experiencia de comer fuera resulte un horror en demasiadas ocasiones.

Por eso me ha parecido muy oportuno este artículo del Sidney Morning Herald, en el que uno de sus colaboradores describe las 10 cosas que odia en los restaurantes. Rápidamente me he puesto a pensar en mi top particular, que más o menos sería éste:

1. Los nombres de platos con más de 6 palabras

Algunos restaurantes pretenden aumentar la calidad de su comida a base de meter TODOS los ingredientes de los platos en el nombre que lees en el menú. Estos ingredientes suelen venir enlazados por expresiones como “reducción”, “emulsión”, “nido”, “confitado”, “verduritas” o “al aroma de” y denominaciones de origen cuanto más desconocidas, mejor.

Así, un gazpacho vulgaris se convierte en “Sopa fría de tomate fresco emulsionada con aceite de oliva virgen de arbequina de 0,2 grados de acidez, madurada con cebolla de Apatamonasterio, ajo de la Serranía de Huelva y pimiento verde del Bajo Teruel con brunoise de pepino”. Y se te quitan las ganas, claro.

2. El ‘musicón’

¿Es necesario estar oyendo música chill-out bien alta mientras cenas? A juicio de la inmensa mayoría de los restaurantes moderniquis, sí. Por lo visto, para que un local esté “animado” tiene que haber bulla de fondo. Si no, es un rollo.

La plaga del musicón se ha extendido ¿desde Ibiza? a toda España, y cada vez quedan menos sitios en los que se pueda charlar tranquilo sin tener que levantar la voz. El asunto alcanza a veces tintes surrealistas: el otro día estuve comiendo en un asador en un pueblo perdido de La Rioja, y tuve que tragarme los grandes éxitos de Spandau Ballet mientras me comía unas chuletillas de cordero.

3. Los maîtres plastas que te dan 80 explicaciones

¿Realmente necesito saber todos y cada uno de los pasos que ha seguido el chef para cocinar lo que me voy a comer?

4. Los camareros que te llenan constantemente la copa

Sí, ya sé que es una forma de que bebas más vino y el restaurante gane más dinero. Pero prefiero servirme yo solito, que para eso tengo manos.

5. Los camareros que tardan siglos en traerte la bebida

Pocas cosas tan irritantes como entrar en un restaurante, sentarte y tener que esperar siglos a que te den de beber, sobre todo en verano. Sé que muchas veces no es culpa de los camareros, sino de la escasez de personal. Pero este fallo me resulta intolerable en los restaurantes caros: si pago 50 euros, quiero buen servicio.

6. La ensalada con queso de cabra y el tataki de atún

Es decir, la nula imaginación a la hora de crear un menú, y el plegarse a modas culinarias presuntamente chic que acaban hartando de puro aburridas.

7. La sobrepresentación de los platos

De acuerdo con que la comida entra por los ojos. Pero hay quien se pasa y se pone a crear picassos en tres dimensiones. Para ver arte, voy al Prado.

8. El sobrediseño

Esos locales fríos, ultramodernos, en los que todo es lineal y perfecto, y donde gastan más en decoradores que en cocineros… ¡Yuyu!

9. Los grupos

Lo peor que te puede pasar en España al ir a un restaurante es que te toque una mesa de más de ocho personas al lado. Esto significa discusiones a todo volumen, risotadas estridentes y bronca generalizada. O sea, justo lo que no necesitas cuando comes: ruido y estrés.

10. Las clavadas injustificables

Lo siento, pero nunca entenderé que dos gambas sobre una hoja de canónigo cuesten 30 euros. O que platos esencialmente baratos se inflen con chorradas (”espumas” y demás parientes) para poder cobrarte 10 veces lo que cuestan.

Mención especial en este capítulo para los llamados “platos del día”, esos que te canta el camarero sin decirte el precio porque están “fuera de carta”. Alerta máxima con ellos, porque si el restaurante no es de confianza, el sablazo está asegurado.

Y tú, ¿hay algo que odies en los restaurantes? Cuéntanosolo aquí.

Foto: Cedric’s pics

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46 Comments »

  • Alvaro said:

    lo has clavado!

  • Alvaro said:

    por mi parte sólo añadiría a niños malcriados y maleducados… pero eso es más culpa de los progenitores que del restaurante

  • paquisem said:

    lo de los maitres es lo peor,yo quiero comer a gusto,no con él por allí, dando la tabarra….

  • joistick said:

    Yo lo que más odio es hacer la digestión entre el primer y segundo plato (por lo que tardan en traer este último). Y esas vajillas con platos tan grandes que ni siquiera caben en la mesa.

  • Mariano said:

    añadiria la sobresaturacion: restaurantes que cogen mas gente de la que cabe en sus salas, que para levantarte de la silla, se tengan que mover 4 personas . . . y que conste que esto me ha pasado en uno de los “mejores” restaurantes de Zaragoza

  • Jose Lacambra said:

    Lo habeis bordado…..lo podia haber escrito yo,,,,,jajajjaja!

    Otra cosa que odio y me ha pasado es pedir una menestra de verduras y luego una dorada con verdura de Temporada y llevar la misma guarnicion…..la misma, el mismo tipo de corte, coccion, tipos de verdura, etc….

    La menestra o una parrillada de verduras es una cosa y luego una dorada a la plancha con verduras de temporada, pues pon unos esparragos, alcachofas, etc….lo que tengas, pero no lo mismo del primer plato….Ocurre mucho y como me paso a mi, lo tengo en cuenta….

    Y los nombres de los platos, tela…..no hay que poner la do del vinagre, que aparte de ser una raya en el plato, lo compran hecho….

    Y los camareros sabiondos y no saben que hablan con un cocinero,,,,yo en casa, cuando alguien tiene una duda, salgo yo, y se la explico, o salgo con el producto en la mano, incluso hemos llegado a cocinar juntos…..

  • Martha Andrea said:

    1.- En primerísimo lugar los niños malcriados de padres permisivos que les dejan jugar en los restaurantes como si fueran sala de fiestas infantiles. Son además un peligro.
    2.- Camareros malhumorados que responden de mala gana. Si entro a un restaurante espero que me traten bien.
    3.- Camareros que no saben servir y te dan el plato en la mano, no saben responder acerca de la carta, gente improvisada.
    4.- Copas y vasos sucios por la cal del agua.
    5.- Porciones raquíticas o porciones demasiado abundantes.

    A mi sí me gustan los platos grandes y bonitos, que pongan los ingredientes ya que al llegar a este país no entendía muchos de los platillos (salmorejo, pipirrana, ajo blanco, pisto, por ejemplo) y al preguntarle a un andaluz (un agradable gaditano), no entiende uno nada.
    También me gusta que estén bien presentados los platillos.

  • maria said:

    El vino caliente.El tinto,pero especialmente el blanco,claro.Y que cuano pides una cubitera esperen a taértela a que vayas por el postre!!y los cocineros que esperan a empezar a marcarte el segundo cuando te levantan el primero a pesar de que el camarero le avisó tres veces(Vale….soy camareraaaaa….).Buf….

  • francisco said:

    Muy bonito el sitio, rica la comida, atento el servicio … pero ve al baño a ver lo que pasa ….. Madre mía, yo voy al baño antes de sentarme para evitarme la pregunta “Si así están los servicios, como estará la cocina”

  • Patata said:

    MMMM…

    1. Que los platos de los comensales lleguen con muchísimo tiempo de separación de manera que siempre hay un pobre que empieza su primero cuando los otros están con los postres.

    2. El aire acondicionado a 12º que enfría la comida.

    3. El camarero borde que te habla desde la lejanía a gritos cuando le preguntas por algo.

  • Thais said:

    Sin duda los niños malcriados. Pueden arruinar cualquier comida pero como ha dicho alguien, eso es culpa de los padres.
    Y añadiría los “camareros-soy-de-super-buen-rollo” que no te dejan en paz ni un segundo, que te avasallan con bromas contínuamente, te agobian con comentarios inecesarios en plan colegas, que no te dejan mantener una conversación tranquila porque interrumpen sin parar y te aburren hasta que acabas deseando irte.

  • mikel el otro said:

    Pues aparte de estos apriorismos de falta de prójimo o respeto básico, lo que más me irrita en un restaurante es que en la mesa de al lado se fume. El ir a comer fuera lo considero un homenaje y me gusta comer bien y beber mejor, con los 5 sentidos. La típica escena de la “jamona” con el cigarrito rubio en su mano izda y ésta mano bien apartada hacia atrás para que no le moleste su humo, pero si a los demás y que encienda dos tras pedir la comanda y uno entre cada plato. Pero que cojones disfrutarán así esta panda de tontos/as de la pepitilla!

  • Marta said:

    A cuenta del punto 5, una cosa que me pone de una mala hostia increíble es que me traigan la comida (entradas, primero o lo que sea) ANTES que la bebida.

  • petra said:

    A mí me jode mucho el ruido en general , los niños, los padres, la música o los camareros, maitres o quien sea dándote la tabarra…también me molesta que te racionen el pan, que dejen la puta cesta encima de la mesa y así no se te cae la cara de vergüenza cada vez que pides un trocito más…..

  • Mariano said:

    los que se quejan de los niños, seguro que no son padres . . . :)

  • Francesc Chicón said:

    Lo que no soporto de los resturantes es lo siguiente:
    ALGUNOS CLIENTES que antes de ir a cenar fuera deberian haber trabajado todos por obligación -al igual que el antiguo servicio militar -6 meses de camareros y seis meses de cocinero, así podriamos quejarnos todos y exigir con conocimiento de causa. Soy restaurador por si quedó alguna duda.
    Y mi apoyo a Mariano, por su comentario sobre los niños, cosa que además todos hemos sido.

  • Giovitch said:

    Totalmente de acuerdo en casi todo, soy padre de dos niñas, y he podido comer en sitios como Casa Gerardo (Gijón) sin ningún problema, pero estamos de acuerdo en que si los niños molestan la culpa es de los padres. :)
    En mi blog de cocina he publicado ayer un artículo escrito en 1925 sobre los tipos de compañeros desagradables y las supersticiones en la mesa, espero que sea de vuestro interés:

  • Apochar said:

    Uhm según voy leyendo se me afilan los dientes…
    1. los niños son bienvenidos siempre que no se dediquen a corretear por el comedor.
    2. un resturante ideal en Castrourdiales, con buena comida, buen vino pero oh! el de la mesa de enfrente, no se si por ser muy moderno, lleva vaqueros de talle super bajo y me está enseñando la raja del culo! Qué hacer en estos casos… A mi se me quitaron las ganas de comer
    3. En el mejor restaurante del Puerto de Santa Maria, con una estupenda carta de vinos nacionales y extranjeros, al pedir Txakoli, me dijeron que no tenían “porque era vino de taskas”!! Dios mio, digo yo que tendrá denominación de origen por algo!
    4. Odio que si vas a comer de picoteo te saquen los tres o cuatro platos a la vez. Y en algunos sitios que no controlen el orden de servir los entrantes.

    También destaco la molestia del humo de los vecinos de mesa y el aire gélido de algunos garitos.

    Saludos cordiales.

  • Las Lentejas said:

    ¡Enhorabuena Mikel, un post buenísimo!!! Tienes más razón que un santo…
    Por cierto, por si te interesa este nuevo sitio, no sé si lo conocerás ya…

    http://www.laslentejas.com/2009/09/la-cocina-de-calle-13/

  • mikel said:

    Lo primero, muchísimas gracias a todos por vuestras aportaciones. Hay algunas buenísimas, con las que me he reído un montón: las vajillas gigantes, las repeticiones en la guarnición, que te traigan la comida antes que la bebida, el racionamiento del pan, los camareros buenrollistas…

    En cuanto a la polémica “niños sí, niños no”, entiendo debe de ser difícil controlar a un crío en un restaurante, y que hay que tener cierta paciencia con ellos porque no son adultos. Pero de ahí a que los padres permitan que sus hijos se pasen la comida entera gritando, correteando por el local y molestando hay un trecho. Todos hemos sido niños y hemos dado la caca, pero desde luego a mí mis padres nunca me dejaron hacer semejantes cosas.

    También comparto lo que dice Francesc Chicón: si hay algo peor que un mal camarero o un mal cocinero es un cliente coñazo, de esos que marean, exigen sin motivo y son maleducados con las personas que les están sirviendo. Por cierto, otra cosa que odio en los restaurantes: compartir mesa con alguien que tarda media hora en decidir qué va a comer, y que cuando por fin se decide, pregunta al camarero qué lleva el plato, y éste incluye uno de los 48 ingredientes que no le gustan, con lo que vuelve a tardar otra media hora en elegir.

    Gracias a Las Lentejas por su gran blog y por su recomendación. Mira que yo no soy nada de chefs famosos, pero esto de Darío Barrio con Calle 13 me encanta.

    Y por último, Apochar, ¿lo del txakolí no lo denunciaste? ¡¡¡Eso es un delito!!!

  • pablo said:

    No soporto que te traigan la cuenta sin haberla solicitado. Por cierto, me ocurrió en el restaurante del Guggenheim Bilbao, que se supone que no es ningún garito cutre.

  • Yolanda said:

    Yo no soporto que te retiren el plato cuando justo acabas de terminar. Ni por supuesto que te lo quiten a ti o al comensal que está contigo cuando la otra persona no ha terminado de comer.
    By the way, VIVA SORPRE!!!!!

  • Juana said:

    A mí, además de los niños que dan la vara correteando y gritando por toda la sala, me molesta la temperatura de los vinos (o demasiado calientes o demasiado fríos), la profusión de camareros que no dominan el castellano y te sirven melón cuando pediste melocotón, y sobre todo, esos restaurantes en los que hay clientes que piden chuletón a medio hacer y les colocan la plancha en la mesa para que se lo vayan cocinando a su gusto; acabamos todos con aroma de fritanga en la ropa y los ojos escocidos de tanto humo. Si no les gusta la carne cruda que no la pidan. Ah! y la del cigarrillo rubio tira que te va, pero el del super-puro apestoso justo en la mesa de al lado… puaj!!!

  • Alberto said:

    estoy de acuerdo contigo en un 90% pero se te ha pasado una cosa por alto,
    ¿porque cuando vamos a un restaurante de categoria y pedimos un vino, nos aparece el maitre y nos da a probar un poco de la botella para que le demos nuestra aprobacion, puesto que la botella puede salir mala y estar acorchada o remontada, y ahora viene lo curioso, pedimos unja segunda botella y ya nos la sirven sin mas, sin darnosla a probar, como suponiendo que si estaba bien la primera, esta tambien deberia estar igual, pues no,esta podria estar mal y deberiamos probarla de nuevo, o no?
    y cuando echan vino de una sobre la otra, ya me cabreo totalmente, porque cada botella es un mundo diferente y puede evolucionar distinto y saber distinto
    por que?

  • CrisPedrol said:

    Teniendo en cuenta que lo peor es que en un restaurante te toque una chupi pandi (como la tuya ) al lado, ahí van los diferentes personajes que nos podemos encontrar:

    1/ El que ,como dice Mikel , tarda media hora en decidir qué va a comer, y que cuando por fin se decide, pregunta al camarero qué lleva el plato, y éste incluye uno de los 48 ingredientes que no le gustan, con lo que vuelve a tardar otra media hora en elegir.
    2/ El que cuando hay pica pica pide para un regimiento.
    3/ El que aprovecha la ocasión para pedirse el solomillo o las gambas de Palamós que hace un año que no prueba , cuando el resto toma lentejas.
    4/ El que pregunta al camarero que qué le recomienda y después de que le reciten los diez platos especialidad de la casa ,pide el atún a la plancha ( servidora…)
    5/ El que está toda la cena tenso pensando en la clavada que le van a pegar ..
    6/ El que se le va la olla con el vino y pide gran reserva del 89.
    7/ El que nunca acierta con su plato y se arrepiente de no haber pedido el de al lado, que está buenísimo ….(servidora).
    8/ El que se pide dos carajillos y tres copas después del postre.
    9/ El que no pide postre porque engorda pero pide cucharilla para probar…
    10/ El que divide la cuenta al céntimo y no deja propina, o el que deja demasiada (nunca es al gusto de todos…)
    11/ Y el que con cámara en mano, hace fotos del plato estrella ( o estrellado) para el próximo artículo de su web.

    Algún que otro elemento puede contener varias tipologías a la vez…

  • Ivy said:

    La música chill-out deberia ser penalizada, sobre todo aquel disco de “cantos gregorianos chill-out” o el de Saint Germaine por antiguos, aunque hay cosas peores, a mi esa música me quita el hambre…

  • Las comidas más terroríficas de la historia del cine | Ondakin said:

    [...] ir juntos en la vida real. Por suerte, lo más parecido al pánico cuando comemos son las cuentas de ciertos restaurantes. Sin embargo, el cine ha usado con frecuencia la ingestión de alimentos como forma de causar [...]

  • Emilia said:

    Además de estar de acuerdo con lo que habéis contado hay una cosa más que odio en los restaurantes. Cuando pides algo y te contestan “eso no lo hacemos aqui” con un tono de “por favor señora, aqui solo se preparan esquisiteces”.
    Os indico un ejemplo.
    Madrid. Restaurante especialista en arroces, que se jacta de su alta calidad, y en realidad lo que tiene alto es el precio.
    Pedímos un arroz a banda. Cuando lo traen, le pido ALI-OLI al camarero.
    Y éste, muy digno me dijo: “Señora, el ali-oli ya lo echa el cocinero al preperar el arroz.
    Le insisto en que es la primera vez que me sirven un arroz a banda sin acompañarlo del ali-oli y acabó diciendome “Señora, aqui no se hace así y no tenemos ali-oli para servir en la mesa”.
    Conclusión, no he vuelto más a ese “especialista en arroces”.

  • Violeta said:

    pues lo que no soporto es que no haya jabón en el baño. por no hablar del papel
    fantástico decálogo

  • Petu said:

    Es horrible y asqueroso que permitan fumar donde se come. toda la comida sabe a tabaco y siempre pasa que el de al lado te tiene el cigarro metido en la nariz

  • Mauro said:

    Que mientras como un plato me traigan el siguiente. Me gusta comer despacio y, por subre todo, me molesta que me apuren.

  • Purrusalda de links (25/10/09) | Ondakin said:

    [...] peores tendencias gastronómicas de la década. Nos emociona saber que al otro lado del Atlántico también consideran un timo la moda de la cocina molecular, las deconstrucciones, las espumas, los entrantes de 30 euros y los [...]

  • Ramon said:

    Llego muy tarde a los comentarios, pero una de las cosas que más detesto es que cuando el camarero recoge los platos, vaya vaciando los restos en uno. Me parece muy bueno tu blog.

  • Gerardo said:

    Pues además de la ensalada con queso de cabra y el tataki de atún, hay otras apariciones funestas que se prodigan como los champiñones….
    * los huevos rotos, que me parecen un timo barato
    * el sushi, que ya lo encuentras hasta de menú del día
    * los risottos, que alguien les explique que no debe pasarse el arroz por favor
    * lo que sea al wok, …..
    * los trigueros, en serio no hay otra guarnición?

    Me encanta esta entrada de tu blog Mikel, por cierto no he visto ninguna glosa a las croquetas de Juli, y creo que se la merece

  • carmen said:

    Llego tarde tal vez .. pero es que acabo de descubrir Ondakín y llevo ‘xalando’ (disfrutando) horas leyendo.
    Suscribo plenamente tus diez y los comentarios y añado algo que me cabrea particularmente en los restaurantes que se precian de una carta gigantesca de vinos.
    Lees atentamente y eliges pero .. oh! no lo tienen en bodega y así sucesivamente. O cuando siendo 4 o más en la mesa eliges un vino pelín especial y no te avisan de que sólo les queda una botella

  • Belén said:

    También llego tarde y me sumo a lo del vino. Se supone que te dan a probar la primera botella “por si está picado” o “se ha estropeado por cualquier circunstancia”, no por si te gusta. En cualquier caso, que esté estropeado debe ser circunstancial. Por tanto, deberían darnos a probar cualquier botella o ninguna

    Lo de las temperaturas, es terrible. No sólo que un blanco esté caliente, es que un tinto frío también te lo echa a perder.

    Igual que Mikel, no soporto que me llenen la copa.

    En mi opinión los niños pueden estar en un restaurante y portarse bien, vamos de forma educada, incluso jugar. Evidentemente lo que no puedes permitir es que estén corriendo por todo el comedor como si fuera un patio.

  • huma said:

    El exceso de iluminación y mesas. Me gusta la sensación de cierta intimidad para comer y charlar!

  • Miguel Pelegrin said:

    Lo que mas odio de un restaurante es que tenga música ambiental, de “bote” claro…

  • Miguel Pelegrin said:

    Bueno y la radio no te digo…

  • Miguel Pelegrin said:

    Y no hablemos de una pantalla de plasma de 50 con un partido de football o la MTV con vídeos musicales……. Que horror!

  • Maria said:

    Hay muchas cosas que me molestan, o pueden molestar en un restaurante, pero a veces hay que tener un punto de cordura y no dejarse llevar por ellas.
    Hay que intentar disfrutar, entender que el camarero, el señor de al lado, o el niño de quien sea, quizás tengan un mal día. Yo también los tengo y, a veces, por desgracia me sorprendo conmigo misma, así que no seré yo quien tire la primera piedra.
    Nada es tan serio, ni tan grave, intentemos positivizar y pensar que la comida ha sido estupenda, o el vino, o el día, o la compañía, pensemos en las muchas cosas que nos han gustado y que, seguramente, compensan sobradísimamente el resto.
    Respiremos y sonriamos, creo que es algo contagioso…
    Bueno, que todos tengáis un gran día. Un saludo,
    María

  • antonio | cigarrillo electronico said:

    Muy interesante, esta información es dificil de encontrar en internet, enhorabuena, ya tienes un fan

  • Gina La Guayaquileña said:

    Todo lo he aprendido a tolerar,..pero lo mas insoportable es el escandalo de los niños y la culpa no es solo de los padres sino de los dueños de los locales o la sociedad que deberiamos empezar a aplicar una norma de control de bulla infantil.

  • Jose Angel said:

    Se te olvidó, a mi juicio, lo peor, y es que te quiten el plato, o te metan prisa, para acabar de comer.

  • Leticia said:

    Yo odio preguntarle al camarero que te recomiende un vino porque estás dudando y que te respondan “no sé, es que a mi no me gusta el vino”