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Conejo al vino con cebollitas y champiñones

29 April 2009 2 Comments Por: Mikel Iturriaga Imprimir artículo

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Sé que hay gente muy sensible que tiene reparos con el conejo. Una chica americana un poco perturbada que conocí en Chile me cogió una intensa manía simplemente por decir que en España se comía este animal. Ella tenía uno negro como mascota. Por lo visto no le parecía mal que el bicho se cagara por todos los rincones de su piso o que fornicara con los cojines de su sofá… pero se ponía casi a llorar con la simple mención del conejo como objeto culinario. Si le llego a contar que era uno de mis alimentos favoritos, probablemente no estarías leyendo esto porque me habría descuartizado allí mismo en plan Dexter.

El conejo es una de las carnes más sanas que hay, por su bajo contenido en grasa y en colesterol. Y además, es una delicia. Precisamente porque tiene poca grasa, hay que cocinarlo lo justo: si está demasiado hecho se pone correoso y no hay quien lo coma.

Ésta es una receta que aprendí en la Escuela Hofmann, y que no he dejado de hacer cada cierto tiempo porque es fácil y sabrosísima. Es importante usar un vino decente. No hace falta que sea un gran reserva, pero vamos, que tampoco hay que usar el brick de Don Simón ni el Viña Manolo de 2 euros.

Ingredientes

Para cuatro personas

  • 1 conejo (o 1 y 1/2 si es pequeño) troceado
  • 100 gramos de tocino fresco
  • 200 gramos de zanahoria
  • 200 gramos de cebolla
  • 200 gramos de cebollitas
  • 200 gramos de champiñones
  • 1/2 litro de vino tinto
  • 1 litro de caldo de carne
  • 4 dientes de ajo aplastados
  • 40 gr de harina
  • Una hoja de laurel
  • Una ramita de tomillo (o una pizca de tomillo seco)
  • Una ramita de romero (o ídem)
  • Una ramita de hojas de apio (opcional)
  • Aceite de girasol
  • 60 gramos de mantequilla
  • 20 gramos de azúcar
  • Perejil
  • Sal y pimienta

Preparación

Picar el tocino en trozos pequeñitos qitando la piel, y saltearlo en 40 gramos de mantequilla y un chorrito de aceite de girasol dentro de una cazuela que se pueda meter al horno. Decantar (sacar) el tocino y reservarlo.

Precalentar el horno a 200 grados. En la cazuela donde hemos hecho el tocino, saltear el conejo sin marearlo: primero por un lado hasta que se dore y se despegue bien de fondo, y luego por el otro. Decantarlo y en la misma grasa, dorar la cebolla y la zanahoria cortada en trocitos pequeños (como de 1 cm. aprox.). Añadir el ajo, el tomillo, el romero y el laurel, y espolvorear con la harina. Remover y meter al horno 5 minutos tapado. Sacarlo y añadir el conejo, mojar con el vino y el caldo, remover y volver a meterlo tapado en el horno durante 1 hora. Cuando lleve 50 minutos, comprobar si tiene líquido, y si no, añadir un chorrito de agua.

Mientras el conejo se hace, pelar las cebollitas sin quitarles el pedúnculo, y ponerlas enteras a cocer en un cazo con la mantequilla restante, el azúcar, sal, pimienta, y el agua suficiente justo para cubrirlas. Dejarlas a fuego suave hasta que el líquido se haya evaporado por completo, teniendo cuidado de que no se quemen.

Decantar el conejo y colar la salsa. Reducirla a fuego vivo si está muy líquida. Añadir los trozos de conejo al final y mantener caliente a fuego mínimo.

Por último, saltear los champiñones cortados en dos en aceite de girasol, añadiéndoles al final sal, pimienta y perejil picado.

Servir el conejo con la salsa con las cebollitas y los champiñones por encima, y espolvorear con más perejil picado.

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2 Comments »

  • Iñigo Ruiz said:

    Rico rico…

  • Anamaria said:

    Hola, Mikel. Ya lo sé que estás ahora en El País, pero justo acabo de conocer tu blog (incluso en El País) y me encantó!
    Yo también soy periodista pero ahora mismo intento cambiar para cocinera. Estudio en Hofmann y – ahora si – la receta del conejo es mi preferida!

    Bueno, como ves por mi débil castellano, no soy de aquí. Soy brasileña y luego me marcharé a Brasil. Pues que seguiré leyendo tus graciosos y ricos escritos, que para esto está la web, no?

    Muchísimas gracias por compartir con nosotros la alegría de la vida.
    Ana.