La barra del Coure
El Coure es uno de mis restaurantes gastronómicos favoritos de Barcelona. Me gusta por la imaginación sin disparates de su cocina y el respeto por el buen producto que han mostrado siempre que he ido. Su chef, Albert Ventura, no es un vendedor de humo ni da gato por liebre, y ha permanecido fiel a su estilo en los cinco años que lleva abierto el local. No es tirado -puedes pagar unos 60 euros por una cena, o menos si tomas menú-, pero la calidad es acorde al precio.
El restaurante ha abierto hace poco un espacio para comer o cenar de forma más informal y también más asequible. Aprovechando un espacio muerto en la entrada, han montado una minicocina y una barra con 10 puestos en la que puedes probar diferentes tapas con un vino o una caña. La idea es ofrecer platos más sencillos que en la parte de abajo, con un concepto de cocina más o menos tradicional a la que se aplican estándares de refinamiento propios de la alta gastronomía.
Empezamos probando unas croquetas de pollo. No tenían las de carne de cocido, que según nos contaron son uno de sus greatest hits, pero éstas fueron un excelente inicio, crujientes, con la bechamel líquida y trozos identificables de carne del ave. Nada que ver con la masaza frita hecha con 50 gramos de pollo por kilo de croquetas que sirven en tantos sitios.
Seguimos con una impecable coca de berenjenas, sardinas y tomate secos, una combinación exquisita que pienso copiar en cuanto pueda.
La ensalada de tomate, anchoa y recuit también es altamente copiable, siempre que consigas unos tomates que revienten de sabor, unas espléndidas anchoas tamaño XL y una dosis del queso fresco, ultracremoso e inigualable típico del Ampurdán, claro. Unos trocitos de fresa añadían un punto dulce a esta armoniosa combinación de salado, ácido y lácteo.
Juro ante Dios, Alá y Júpiter que este steak tartare es de los mejores que he tomado nunca. ¿Por qué? Porque la carne estaba cortada con cuchillo, no triturada, y no tenía ni medio miligramo de grasa o nervio. Porque se deshacía en la boca. Porque no tuve que decir cómo quería el aliño para que estuviera perfectamente a mi gusto, ni muy potente de mostaza, ni muy picante, ni pasado de alcaparras.
Bajo ningún concepto me podía saltar los guisantes estando en temporada. En el restaurante los solían servir con bacalao y almendras tiernas; en la barra vienen con berberechos y una espuma de este mismo fruto seco. La calidad de los guisantes, igual de alta, y el punto de cocción, perfecto.
De postre nos tomamos un babá emborrachado con ron añejo Matusalem y acompañado por una crema fresca de vainilla. Hacía tiempo que no me tomaba un bizcocho tan fino, y no siendo un gran fan de los postres alcohólicos me pareció una mezcla espléndida.
Por último, hay que destacar la calidad del pan, hecho por el repostero de la casa, Joan Grimal. Según nos contó el camarero, utilizan una masa madre de 35 años de antigüedad que les cedió un panadero. Y por eso sabe a pan de verdad como el que se tomaba en el pasado, no a baguette precocida de gasolinera.
El servicio fue muy atento y amable -también es verdad que estábamos solos-, y con cuatro cervezas como bebida, salimos a 23 euros por cabeza.
Coure
Passatge de Marimon, 20. 08021 Barcelona
93 2007532
Martes a sábado, de 13.30 a 15.30 y de 20.30 a 23.30.













qué ganas de ir..! se puede reservar?
Sí, creo que sí se puede.
reitero todo, y la hamburguesa de buey está espectacular!!
mmm…habra que provarlo!!!
María yo lo he proBado, esta buenísimo… no lo dudes, reserva ya!!!
Los huevos con sobrasada y puré no son de este mundo, como diría Jesulín… en dos palabras.
¿Jose no sale por vergüenza o le obligaste a mirar hacia el otro lado?
tiene una pinta espectacular, aunque un poco lejos barcelona para probarlo, me fiaré de tu palabra, seguro
He visto el post esta tarde, en pleno ataque de hambre después de una comida demasiado frugal. Providencial recomendación, Mikel, mil gracias! Hemos ido a cenar (previa reserva), y todo ha sido tan estupendo como se desprende de tu post. Además, el formato barra permite ver qué sirven los camareros al resto de comensales, y ya tengo pensado qué comeré la próxima vez (me veo asidua en breve…). Se agradece el formato y el precio mucho más ajustado que en la sala, pero con una calidad que hace honor al restaurante.
En fin, todo un placer! De nuevo, mil gracias por la recomendación!
[...] [...]
[...] Fuente: foto [...]
[...] Fuente: foto [...]
¡Deja un comentario!
Publicidad
Más comida
Secciones
Archivos
Cocinamos con...
Leemos...
Queremos a...
Etiquetas
aceitunas alcachofas almendra barcelona blogs China chocolate cine cocina catalana cocina de verano cocina italiana cocina vasca coliflor comida rápida cremas diseño dulces ecología espaguetis friqui geek guisantes huevos instrumentos de cocina internet libros McDonalds música patatas pimientos platos fríos pollo pop queso setas tartas televisión tomate vino
Comentarios recientes
Más comentados
más vistos