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Rosquillas de Juli

5 marzo 2010 13 Comentarios Por: Mikel Iturriaga Imprimir artículo

rosquillas de juli

Foto: Mikel Iturriaga / Ondakin.com

Hoy os voy a hablar de algo muy personal: las rosquillas de Juli. Juli es Julia González, la persona que trabajó en casa de mis padres durante más de 40 años y que, entre otras múltiples tareas, cuidó de mí y de mis hermanos.

Además de mi segunda madre, y uno de los seres humanos de mayor calidad que conozco, Juli es una cocinera todo terreno. En su testaruda manera de enfrentarse a los fogones no hay medidas, sino la pura intuición de quien lleva una eternidad guisando. Eso hace que sus platos sean un tanto imprevisibles, y siempre den pie a eternas discusiones familiares sobre si están mejor o peor que la vez anterior que los hizo.

El legendario repertorio de clásicos de esta mujer nacida en un pueblo de Burgos, pero bilbaína de pleno derecho, incluye la mejor ensaladilla rusa de este planeta, el pavo en escabeche que algunos ya habéis hecho, la carne con salsa de ciruelas, el pastel de bollos -próximamente en Ondakín- y un largo etcétera de platos que de sólo acordarme me pongo a salivar. Pero si hay una comida por la que Juli será recordada por siempre en mi familia son las rosquillas.

Estos dulces no sólo nos han alimentado a los hermanos durante años, sino a todas nuestras amistades. Para horror de mi madre, ella las producía semanalmente en cantidades industriales: una de las imágenes que seguro pasará por mis ojos cuando me muera será la de Juli armando una gigantesca pirámide de rosquillas sobre una bandeja en la cocina de casa de mis padres.

Tomada a palo seco, la rosquilla puede parecer un poco pastosa en un primer momento, pero una vez te hace segregar la cantidad suficiente de saliva, su sabor a huevo, anís y limón te explota en la boca. Otra opción -mi favorita- es mojarla en el café o el cola-cao, previamente troceada para que chupe la mayor cantidad de líquido posible. En cualquier caso, estas rosquillas simbolizan para mí todo el cariño, la energía y la entrega de esta mujer irrepetible. Van por ella.

Dificultad

Media: hay que controlar bien la temperatura del aceite.

Ingredientes

  • 500 gr. de harina
  • 200 gr. de azúcar
  • 3 huevos
  • 1/2 sobre de levadura Royal
  • 50 ml. de anís
  • 1 limón
  • 5 7 cucharadas (75 100 ml.) de aceite de oliva
  • Aceite de oliva suave o de girasol para freír

Preparación

Freír la peladura del limón en las cucharadas de aceite a fuego suave, sin que se dore. Dejar enfriar.

Batir los huevos con el azúcar hasta que cojan un color amarillo pálido. Desechar la peladura de limón y añadir el aceite. Sumar el anís y batir bien.

Añadir la harina tamizada y la levadura, y mezclar con una espátula hasta formar una masa. Si queda demasiado pegajosa, y no se pueden formar bolitas con ella, se puede añadir un poco más de harina. Si por el contrario se ve demasiado seca, añadir más aceite y un chorrito de agua. Amasarla bien, ponerla en un bol o en un plato, filmarla y dejarla reposar hasta el día siguiente a temperatura ambiente.

Preparar una bandeja cubierta con papel de cocina.

En una sartén grande, calentar aceite abundante a fuego medio (6-7 sobre 10). Ir cogiendo trozos de la masa y formando las rosquillas haciendo primero un rulo y luego uniéndolo por los extremos. Freírlas en el aceite hasta que cojan un color dorado oscuro (si se hacen demasiado rápido o tienden a quemarse, bajar un poco la temperatura, porque si no quedarán crudas por dentro). Ir dejándolas en la bandeja.

Esperar a que se enfríen del todo para comerlas.

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13 Comentarios »

  • mome dijo:

    A mi también me has hecho salivar como tu dices. Las rosquillas son una de las cosas que apetecen a cualquier hora, y me gusta leer los buenos recuerdos que reflejas en también en este post.

    Estas recetas que se hacian en las casas a ojo, son las que resultan más apetecibles.

    Felicidades

  • comoju-Cova dijo:

    Mojadas o sin mojar y con ese toque de anís y sobre todo por todos esos recuerdos tan gratos que te traen, hacen de esta receta toda una delicia para poder probarla.

    Un saludo

  • Marhya dijo:

    Se ven estupendas, y si encima despiertan recuerdos, poco más se las puede pedir.

  • Pablo dijo:

    Doy fe de que todo lo que dice Mikel sobre las deliciosas rosquillas de Juli es cierto. Soy uno de los afortunados que se ha zampado unas cientos de ellas y no las he probado mejores. Uno de los recuerdos imborrables de mi adolescencia es merendar con Mikel un nesquik con estas rosquillas, mientras escuchábamos los primeros discos de Mamá y Los Secretos. En fin, que la música y la comida marcan la vida…

  • Receta de pastel de bollos y cruasanes | Ondakin dijo:

    [...] Este postre se podría definir como un Nigella meets Juli. Es decir, como una mezcla de una receta de la cocinera británica Nigella Lawson y otra de Julia González, de cuyas inhumanas rosquillas ya os hablé en un post anterior. [...]

  • Anxo dijo:

    A mí también se me hizo boca agua… pero la receta no funciona, o al menos a mí no me ha funcionado. Le falta mucho líquido, sólo 5 cucharadas de aceite no pueden con toda esa harina y azúcar. Al final hemos tenido que añadir 100 ml de leche y 125 ml de aceite a la masa, y entonces sí, uno la puede trabajar y las rosquillas salen riquísimas. Pero con las proporciones que dais en la receta, imposible, me parece a mí.

  • Mikel Iturriaga dijo:

    Anxo, la harina (que no siempre reacciona igual) y el tamaño de los huevos puede haber influido en que la masa te quedara muy seca. He corregido un poco la receta para advertir de este hecho. ¡Muchas gracias y siento que no te funcionara!

  • Livia dijo:

    Grande tío Mikel… Las rosquillas de Juli son un auténtico talismán de la cocina de esta familia, que también ha trascendido a la siguiente generación, y en mi caso también a mi cuadrilla. Soy una de tantos que le pedimos la receta y la practicamos para desgracia de nuestros michelos.
    Estoy contigo, a mí, salvo recién hechas, me gustan con Nesquick… eso de untar y que desaparezca la leche… mmmmmmmm.
    Besos
    PD: En mi receta me dijo que dos cucharadas soperas de aceite por cada huevo, y yo le suelo echar una de regalo.

  • Mikel Iturriaga dijo:

    Livia, tienes razón: quedan mejor con un poco más de aceite, y creo que así se soluciona el problema que dice Anxo. Corregido queda. Gracias!!!

  • GELI CANO dijo:

    las medidas para estos rosquillos en mi familia siempre son los huevos, por ejemplo , cuatro huevos , los pongo en un vaso y el mismo lo empleo para medir el aceite y el azucar, una copita de anis, una ralladura de un limón, un sobre de levadura en polvo y unos cuantos granos de anis, se mezcla todo, y la harina de fuerza que te pida, tiene que quedar como una bola que se amasa como para un pan que no se pegue en las manos, se deja reposar tapada un buen rato y luego se hacer bolitas como una nuez grande. en mi casa juntamos dos bolitas y con los dedos indice de las dos manos apretamos asta juntarlos y damos vueltas los dedos dentro de las bolitas abriendo un agujero, cuando estan todos hechos se frien en aceite caliente, se pone en un plato azucar y una cucharadita de canela y se rebozan cuando se sacan del aceite y se enfrian un poquito lo justo para poder tocarlos.

    quedan dobles y son buenisimos.

  • Miguelo dijo:

    Ahora mismo me pongo a hacerlas con mi Chari. A ver como nos sales. Saludos desde Málaga

  • fina dijo:

    a mi me gustan con cacaolat,
    en mi casa son unas clásicas…
    Oí la entrevista de la radio y me acordé,
    me gustan mucho:))

  • fina dijo:

    Ay, el anís del mono que asoma por ahí¡¡