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Pimientos rellenos de ventresca al txakolí

22 junio 2009 Un comentario Por: Mikel Iturriaga Imprimir artículo

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Los pimientos rellenos son un clásico de la cocina del norte de España, que se prepara especialmente bien en Euskadi, Navarra y La Rioja. Se suelen comer calientes, rebozados y en salsa, pero para el verano apetecen más sus versiones frías.

Esta receta de pimientos rellenos de ventresca al txakolí es de mi cuñada María del Mar Beaskoetxea, gran cocinera y mejor persona. Ella los vendía como churros cuando tenía su negocio de comida por encargo en Algorta (Vizcaya). A parte de estar buenísimos, tienen la ventaja de no requerir apenas fuego, lo que viene muy bien si tu cocina ya se ha convertido en un horno crematorio a estas alturas de junio.

La única dificultad para que salgan perfectos es encontrar unos pimientos del piquillo que sean finos. La primera vez que los hice, elegí unos de la línea De Nuestra Tierra de Carrefour, y aunque no estaban mal de sabor, eran demasiado gruesos y bastos. Según este fantástico estudio comparativo de Consumer Eroski, los mejores son los de La Catedral, seguidos por los de Dantza y Lodosa.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 20 pimientos del piquillo finos
  • 200 gr. de ventresca de bonito en aceite
  • 100 gr. de requesón (o mató, o ricotta)
  • 1 vaso de txakolí (en su defecto, usar un vino blanco seco)
  • 4 escalonias (en su defecto, usar dos cebollas medianas)
  • 1 tomate maduro
  • 1/2 limón
  • 100 ml. de mayonesa (a poder ser casera)
  • Aceite de oliva
  • Sal gorda

Preparación

Dorar las escalonias finamente picadas en aceite. Cuando ya estén hechas, saltear 4 pimientos unos tres minutos en la misma sartén. Añadir el txakolí y dejar que se reduzca y pierda todo el alcohol. Retirar del fuego y dejar que se enfríe.

Quitar el aceite de la ventresca y reservarlo. Mezclar el bonito con el requesón y el zumo de medio limón. Pelar y despepitar el tomate y añadir la carne bien escurrida. Sumar los pimientos salteados.

Triturar esta mezcla con la batidora, e ir añadiéndole aceite de la ventresca hasta que coja una consistencia de crema. Meter en la nevera y dejar reposar un par de horas.

Rellenar los pimientos restantes con la farsa. Lo más fácil es usar una manga pastelera; si no, con una cucharilla y paciencia. Ir colocándolos en una fuente.

Batir la salsa de escalonia y txakolí con la mayonesa, y semicubrir con ella los pimientos sin que queden flotando (que se vean partes del pimiento y del relleno). Servir fríos.

Estos pimientos pueden servir como aperitivos, sirviéndolos como pinchos con un palillo sobre una rebanada de pan tostado.

Foto: Ainhoa Gomà

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Un comentario »

  • pasaia casa de comidas dijo:

    [...] sugerencia original para la farsa de unos pimientos del piquillo peruanos y me encontré con esta receta tentadora. Luego me tuve que conformar con hacer unos socorridos pimientos rellenos de carne. Por [...]