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Tarta de trigueros y queso de cabra

2 junio 2009 Sin comentarios Por: Mikel Iturriaga Imprimir artículo
tarta-esparragos-queso-cabrLas tartas saladas sólo tienen una dificultad: el tiempo de horno. Si te quedas corto, no cuajan y el relleno queda crudo y pastoso. Si te pasas, se convierten un ladrillo harinoso en el que no se distingue ningún sabor.

Ésto último fue lo que me pasó la primera vez que hice esta tarta de espárragos y queso de cabra. En mi empeño porque quedara “bien doradita”, le metí 15 minutos más de lo necesario de horno. El relleno salió duro cual goma de neumático. Los trigueros, como si hubieran sobrevivido la peor sequía del siglo. Y la masa quebrada, que era preparada de marca La Sirena, encogió tanto con la sobredosis de calor que quedó reducida a una especie de ceniza compactada color marrón oscuro.

Sin conocer el resultado final, la llevé a una cena en casa de unos amigos que a duras penas pudieron acabar con un triangulito mientras decían sin gran entusiasmo que “estaba muy buena”. Supongo que acabó en la basura, que es donde mereció estar desde que salió del horno.

Que nadie entre en pánico: si respetas el tiempo de cocción razonable (15-20 minutos), hay poco riesgo de que esta tarta salga mal. La receta está adaptada del libro Delicias al horno, y combina de forma muy fina los suaves sabores del espárrago, el queso y las almendras.

Ingredientes

Para 6 personas

-Masa

  • 300 gr. de masa quebrada preparada

o

  • 200 gr. de harina
  • 100 gr. de mantequilla
  • Agua
  • Sal

-Relleno

  • 250 gr. de espárragos trigueros
  • 1 cebolla grande
  • 25 gr. de almendras tostadas picadas (no molidas)
  • 2 huevos
  • 200 gr. de queso de cabra
  • 60 gr. de nata líquida
  • Sal y pimienta

Preparación

Si se va a hacer la masa, mezclar la harina con una pizca generosa de sal en un bol. Cortar la mantequilla en daditos (tiene que estar lo más fría posible) y añadirla y arenarla. Es decir, mezclarla con la harina y el azúcar desmenuzándola y desmigándola con las puntas de los dedos, para que cada vez queden trocitos más pequeños. Si vemos que la mantequilla se está derritiendo, se pueden meter los dedos bajo el chorro de agua fría o meter la mezcla unos minutos en la nevera. Cuando todo tenga la textura de arena gruesa, añadir una cucharada de agua y amasar muy poco, lo justo para ligarla y hacer una bola. Envolverla en film y meter en la nevera media hora.

Extender la masa con un rodillo sobre una superficie enharinada, y acostarla sobre un molde redondo de unos 24 cm. de diámetro. Cortar la masa sobrante aplastándola sobre el borde con el dedo. Pinchar por toda la superficie con un tenedor, y volver a meterla en la nevera otros 30 minutos.

Precalentar el horno a 190 grados. Forrar la masa con papel de aluminio y poner encima pesos de horno (también valen garbanzos o alubias secas). Cocer durante unos 10 minutos. Retirar entonces el aluminio y los pesos y cocer 10 minutos más. Tiene que quedar levemente dorada, pero no marrón oscuro.

Poner agua a hervir con mucha sal en una cazuela. Cortar los espárragos en trozos de unos 4 cm., desechando la parte final más gruesa. Echar a la cazuela todos los trozos menos las yemas y hervir 2 minutos. Añadir las yemas y cocer un minuto más. Sacar y refrescar con agua fría para cortar la cocción.

Picar la cebolla fina y rehogarla en una sartén hasta que esté blanda y ligeramente dorada (unos 20 minutos).

Batir los huevos y mezclarlos con el queso y la nata líquida hasta obtener una crema homogénea. Salpimentar.

Cubrir la masa horneada con la cebolla, la almendra picada y los espárragos, reservando 8 o 10 yemas. Cubrir con la mezcla de huevo y queso y terminar decorando con las yemas. Hornear unos 15 minutos, hasta que la mezcla haya cuajado.

Se puede servir caliente o fría, y está muy buena acompañada de ensalada.

Foto: Ainhoa Gomà

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